Anecdotario

Mal cuerpo

La época de exámenes aún da sus ultimos coletazos. En consecuencia, suelo hacer el rito de peregrinación a la nevera de vez en cuando. Me acababa de tomar una cuajada con nueces y mermelada de fresa y estaba rebañando el tarro de mermelada, cuando me he fijado en lo siguiente.

 Tapa del tarro de mermelada con moho

Aitor es el único animal capaz de caer dos veces en el mismo verdín

Desde que ocurrió lo que a continuación contaré, siempre que paso por esa esquina de la Pasarela del Padre Arrupe que une mi universidad con la explanada del Guggenheim, decelero mi ritmo acordándome de esta nefasta anécdota. No quisiera que un clásico entre los clásicos de mis anécdotas se me quedase en el tintero y ya que este año es mi último año en la universidad y consecuentemente el último en el que pasaré dos veces al día por ese lugar, quien sabe si no volveré a recordar esta anécdota por mucho tiempo...

Yo y mis datos más o menos personales

No es la primera vez que me ocurre. Iba tranquilamente a preguntar a una tienda especializada en ciclismo si existía forma de arreglar los amortiguadores delanteros de mi bici de una forma sencilla y sin tener que llevarla a reparar, cuando zas. Ya me ha tenido que preguntar el mecánico: "¿y que bici tienes?" Y hala, cara de pez.

Dame una u, dame una d,... ¡Uditos!

Mi trabajo de becario es bastante peculiar. A lo largo de unos cuantos años he hecho casi de todo. Esta vez tocaba asistir a la jornada de puertas abiertas de la uni, pero algo ocurrió que hizo de la obligación un placer. La mejor recompensa a todo mi trabajo.

¿Más que el dinero? Pensareis algunos, pues si. Definitivamente si.

El lector que comía horarios

Hace tiempo que no escribo nada, así que, ¿que mejor que arreglarlo con una de esas historias que me dejarán por los suelos? Todo ocurrió al querer explorar las posibilidades de un lector de CDs...

Estaría yo en la ESO, en mi prestigioso instituto, con Ander y Jon Ander que por aquel entonces eran mis mejores amigos, comenzando una clase de informática frente a un ordenador, que a pesar de ser tan nuevo como el resto, traía bonus: un lector de CD-ROM.

Gramáticas ambiguas

No, no voy a hablar de compiladores ni mucho menos. Me refiero a las de verdad. ¿A quien no le ha ocurrido alguna vez confundir lo que te están diciendo?

La vez que más me he abochornado por algo semejante fue sin lugar a duda hace cosa de 7 años o así, sería la semana santa de 1999. Yo era un joven feliz e inconsciente por aquel entonces...

Quien juega con fuego...

No hay cosa que más asco me de que las armas y las personas que hacen uso de ellas. Es como si tuvieses el poder para acabar con la vida de alguien o hacerle cualquier cosa que se te ponga en la punta mientras luego alegues haber tenido un "momento de enajenación transitoria". Y no hay cosa más despreciable en esta vida que acabar con la de otro.

Circonio, el futuro

Los seres humanos somos un poco gilipollas y con muy poca memoria, todo hay que decirlo. Resulta que hacía muuucho tiempo que no pisaba un dentista y claro, mi estrategia no salio como pensaba. El esperar no me ha hecho mucho favor: unas cuantas caries acumuladillas. Así que después de exámenes me puse a disposición del dentista (en Diciembre mis dientes ya empezaron a quejarse más de lo normal).

Ingeniería de polimeros

Bueno, esta es una anécdota que por más que la cuente no hace sino hacerme más gracia, así que no descarto ampliarla en el futuro con más matices.

Resulta que yo más o menos desde cuarto de la ESO tenía bastante claro que quería hacer informática (ya os lo imaginareis, fue hobby antes que estudio). Me costo asumirlo y decirlo abiertamente porque tenía prejuicios sobre la gente que habría en informática (quizá grandes gurus que no hagan si no mostrarte lo poco que sabes de todo). Bien, nada más allá de la realidad (salvo rara y honrosa excepción).

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