Circonio, el futuro

Los seres humanos somos un poco gilipollas y con muy poca memoria, todo hay que decirlo. Resulta que hacía muuucho tiempo que no pisaba un dentista y claro, mi estrategia no salio como pensaba. El esperar no me ha hecho mucho favor: unas cuantas caries acumuladillas. Así que después de exámenes me puse a disposición del dentista (en Diciembre mis dientes ya empezaron a quejarse más de lo normal).

Un negocio el de los dientes, por cierto, bastante prospero del que hablaría más si no fuera por el temor de que mi dentista lea esto por casualidad y se vengue diciéndome que ha encontrado un noseque y otra vez taquata a apoquinar (es lo malo que tiene, que como te lleve a su terreno, cualquiera le rebate en plan "pues pienso que estas equivocado porque en la placa he visto claramente que tal y cual").

Eso si, yo a mi dentista le tengo tomada la medida. Tiene la costumbre de hacer esperar, pero yo sí se que alguien me intenta hacer esperar, le suelo dar la vuelta a la cosa (hoy he ido directo al tema, sin pisar la sala de espera), o por lo menos lo amortiguo bastante (perder el tiempo por culpa ajena no me gusta nada).

Pero bueno, resulta que desde el ultimo empaste que me pusieron, habían pasado ya dos semanas (este ultimo fue una caries bonus que descubrió el ultimo día) y yo, ingenuo de mi, pues iba tan contento al dentista pensando: "que bien, el último y ya tienes una dentadura perfecta".

Y es que mi mente había borrado completamente el recuerdo de lo que es estar con la boca abierta (y que luego a la noche te duela de haberla casí dislocado) y babeante durante más de media hora sin saber bien donde o a que mirar.

¿Y que decir de la anestesia? Hoy al ser la visita de despedida, el dentista no se ha privado de nada y ha dicho: "fiesta de anestesia" y me ha dejado la boca que ahora mismo parezco el mismisimo Silvester Stallone (¡en otras ocasiones no me había llegado a anestesiar parte de la lengua!) de lo inútil que la tengo. Estoy contando los minutos para que el efecto deje de hacer efecto. Tocarse la zona anestesiada con la mano es de lo más asquerosito que recuerdo. Joder, espero que despierte del letargo y dejar de tener parte de la cara muerta. Ahora puedo comprender al pobre de Aznar. En fin, que esto me ha recordado ha esa escena en la que Homer Simpson le dice al doctor todo yonki: "quizás con un poco más de morfina lo recuerde mejor".

Por lo demás, todo bastante semejante a las veces anteriores. El dentista con la ayudante (estudiante, también) dándole conversación, y yo sin poder decir nada, grrrr... que sensación más gilipollas.

Lo más gracioso de la conversación de hoy ha sido que a diferencia de otros días, donde la tipa no callaba con sus problemas e injusticias a las que era sometida como estudiante (como si yo no tuviese suficiente con lo mio, como para encima oir lo de otros), el peso de la misma la ha llevado el doctor y la otra básicamente escuchaba. Y es que mi doctor, había estado en una exposición del sector y le iba comentando las novedades a la estudiante (y de paso me he puesto al día en este mundillo ;-)).

Bien, sin duda la conclusión a la que he llegado ha sido que el Circonio es el futuro de los implantes pero no el presente. "Tienen que probarlo otros para que se comience a abaratar" decía el dentista.

También me he enterado que ese programa tan horrible (en apariencia al menos parecía un mal proyecto de 2º de informática) que tenían para gestionar la clínica dental se ha actualizado (¡aleluya!) y ahora ya hace mingadas como usar placas dentales escaneadas a modo de referencia (en vez del triste esquema actual) y blablabla...

¿Y que decir de ese maravilloso invento que solo corta hueso y se para en los nervios y demás zonas blandas? Simplemente que yo no acabo de confiar en ello, que me parece bien, pero que lo prueben con otros. Que una cosa es hacer la demostración con el dedo, y otra que te la hagan en la boca... La ayudante que estaba a todo, no se le escapaba nada... "¿eso que tendrá? un sensor, ¿no?". Pues espero que si, pensaba yo, porque como funcione de una forma probabilística a veces corto, a veces no mal vamos...

En fin, sin duda lo más gracioso de todo era ver al dentista como emulaba el funcionamiento de estos nuevos inventos con la mano y otros aparatos... ¡pero con mi boca!

Joder, y yo ahí, con la boca abierta y babeante (no se para que la hipocresía de meter un succionador de babas, si total....) que solo me faltaba chasquear los dedos llamando su atención en plan... "chhhsssttt, ¿oye?, si, que estaba yo aquí pensando... ¿que hay de mi empaste?".

Apuesto que hoy el proceso del empaste ha sido más largo porque el dentista quería comentar toda la jugada de las nuevas tecnologías con la ayudanta y sin una buena escusa... como que le daba palo entablar conversación.

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